Cuando Alan Turing escribió en 1950 que algún día existirían máquinas capaces de comportarse de manera tan convincente que sus actos serían indistinguibles de los de los seres humanos, abrió una puerta a la imaginación colectiva. Su célebre “test de Turing” se convirtió no solo en una prueba técnica, sino en un motivo literario y cinematográfico que durante décadas ha explorado nuestras dudas sobre la frontera entre lo humano y lo artificial.
Turing, las máquinas y el mito de Prometeo
25 de septiembre de 2025



