Marshall McLuhan hablaba en 1964 de las “extensiones del hombre”, mientras que Ernst Kapp, ya en 1877, utilizaba la expresión “órganos proyectados” para referirse a cómo las herramientas tecnológicas prolongaban nuestras capacidades naturales. Hoy es común escuchar la palabra “prótesis” —aunque, estrictamente, en la mayoría de los casos se trataría de “órtesis”— para describir esos adelantos que se integran en nuestra vida diaria hasta formar parte de nuestro propio cuerpo simbólico. La frontera entre ser humano y máquina se ha vuelto tan difusa que resulta cada vez más difícil trazar una línea clara.
Somos tecnología: del cyborg al transhumanismo cotidiano
13 de septiembre de 2025



