En 1927, en plena República de Weimar, Fritz Lang estrenó Metrópolis, una de las películas más influyentes de la historia del cine y, sin exagerar, uno de los primeros retratos visuales de lo que hoy llamamos inteligencia artificial. En una época sin ordenadores y cuando la palabra “robot” apenas llevaba siete años circulando desde que Čapek la inventó en 1920, Metrópolis colocó ante el público mundial la imagen inquietante de una máquina humanoide capaz de suplantar, engañar y dominar. Era la Maschinenmensch, la mujer mecánica, un icono que cambió definitivamente la manera en que el mundo imaginó a las máquinas pensantes.
Metrópolis (1927) y el nacimiento cinematográfico de la máquina consciente
12 de diciembre de 2025



