A mediados del siglo XX, mucho antes de que existieran los ordenadores electrónicos o las redes neuronales, un puñado de ingenieros empezó a construir máquinas que hoy podríamos llamar los primeros “pre-cerebros” mecánicos: dispositivos capaces de almacenar instrucciones, ejecutar cálculos secuenciales y modificar su estado interno de forma autónoma. Entre ellos, el alemán Konrad Zuse ocupa un lugar especial. Entre 1936 y 1945, en una Alemania convulsionada por la guerra, Zuse trabajó casi en soledad para construir algo que nadie había intentado: una máquina que pensara por sí misma mediante lógica automática. Sus Z1 y Z3 no solo inauguraron la computación moderna; plantaron también la semilla cultural y técnica de la inteligencia artificial.
Los primeros computadores electromecánicos (1930–1945) como pre-cerebros de la IA
21 de diciembre de 2025



