A comienzos del siglo XX, un grupo de matemáticos y físicos húngaros emigró a los Estados Unidos y cambió para siempre la historia de la ciencia. Se los conoció con un apodo casi mítico: “los marcianos”. El término surgió como una broma de Leó Szilárd, físico que en 1933 concibió la reacción nuclear en cadena y que, junto con Albert Einstein, firmó en 1939 la carta enviada al presidente Franklin D. Roosevelt para advertir sobre el peligro de que la Alemania nazi desarrollara armas nucleares. Aquella carta desencadenó el Proyecto Manhattan, con el que Estados Unidos construyó la primera bomba atómica. Szilárd solía decir que los húngaros no eran de este mundo, que en realidad los extraterrestres ya estaban entre nosotros, y que se hacían llamar húngaros.
Los “marcianos” de Hungría y la semilla de la inteligencia artificial
24 de septiembre de 2025



