Mucho antes de que existieran ordenadores, algoritmos o teoría de la información, la cultura popular ya estaba imaginando un mundo poblado por máquinas pensantes. En las primeras décadas del siglo XX, mientras científicos como Church, Turing o Shannon apenas comenzaban a formular preguntas sobre computación, las revistas pulp —sobre todo Amazing Stories, fundada en 1926 por Hugo Gernsback— llenaban las casas, los trenes y los cines baratos con relatos de hombres mecánicos. Eran figuras de metal, engranajes y electricidad que anticipaban, con sorprendente intuición, muchas de las preguntas actuales sobre la inteligencia artificial: ¿puede una máquina tener agencia?, ¿puede imitar el pensamiento humano?, ¿puede reemplazarlo?
Los hombres mecánicos de la literatura pulp y las primeras visiones populares de la IA
23 de diciembre de 2025



