Si se quiere entender una revolución tecnológica, conviene empezar por el sótano. Un aforismo lo dice con ironía: Zeiss fabrica las cosas que usa ASML para fabricar las cosas que usa TSMC para fabricar las cosas que usa Nvidia para fabricar las cosas que usa la IA. La broma resume una verdad: lo más fundamental no siempre es lo que se ve en la superficie, sino aquello que es menos reemplazable. Durante la década de 2020 se popularizó una regla de bolsillo para detectarlo: en mercados competitivos, lo menos sustituible tiende a capturar los márgenes más altos.
Los cimientos invisibles de la Inteligencia Artificial
19 de septiembre de 2025



