Logaritmos y otras formas de vencer el tiempo
13 de mayo de 2025
En 1624, el matemático inglés Henry Briggs publicó un libro con un título que, a primera vista, podría parecer destinado solo a calculistas empedernidos: Arithmetica Logarithmica. Pero este volumen, lleno de tablas numéricas y cifras largas, escondía un poder inesperado: el de reducir el esfuerzo humano necesario para resolver problemas complejos. Briggs no solo perfeccionó el sistema de logaritmos introducido por John Napier unos años antes, sino que entendió su impacto práctico. Donde antes se necesitaban horas para multiplicar grandes números, ahora bastaban unos minutos y una tabla. Briggs había dado a los matemáticos, astrónomos y navegantes de su tiempo una herramienta que no solo ahorraba trabajo, sino que anticipaba una forma distinta de pensar el cálculo.



