Las primeras máquinas para comparar ideas: el legado oculto de Semyon Korsakov
10 de abril de 2025
En 1832, mucho antes de que se hablara de ordenadores, algoritmos o redes neuronales, un hombre en San Petersburgo propuso algo tan audaz como hermoso: construir máquinas para comparar ideas. Su nombre era Semyon Korsakov, y trabajaba como estadístico para el Ministerio del Interior ruso. En una época dominada por imperios y censos, su ambición iba más allá de los números: quería descubrir patrones en los pensamientos humanos.


