La red antes de la Red: los computadores humanos del octógono
17 de mayo de 2025
En 1835, en el Real Observatorio de Greenwich, se puso en marcha una de las redes de cálculo más singulares de la historia. Antes de los ordenadores, antes de la electricidad, antes siquiera de la idea de silicio, George Airy organizó un sistema humano para procesar enormes volúmenes de observaciones astronómicas. Su sala central, conocida como el Octagon Room, se convirtió en el corazón de una computadora viviente, una red jerárquica de mentes trabajando en conjunto, turnándose en ciclos de doce horas, incluso incluyendo adolescentes de tan solo quince años. La precisión del cosmos se confiaba al esfuerzo de niños con reglas, lápiz y papel.



