La Generación Centauro: cuando el Sapiens se subió a la máquina
26 de junio de 2025
En 1997, el mundo contuvo el aliento frente a una pantalla de ajedrez. No se trataba de una final entre campeones humanos, sino del segundo enfrentamiento entre Garry Kasparov, el jugador más dominante de su tiempo, y una criatura sin rostro: Deep Blue, el superordenador de IBM. La máquina venció. Y con esa victoria, se quebró una frontera que durante siglos había parecido inquebrantable: la supremacía humana en el pensamiento estratégico.
Muchos interpretaron la derrota como un presagio oscuro. El inicio del fin. La inteligencia artificial había dejado de ser una promesa lejana y comenzaba a mostrar su filo. Sin embargo, Kasparov —contra todo pronóstico— no se convirtió en un lamento ambulante. No huyó de las máquinas. En vez de eso, se subió a ellas.



