Tras el auge y caída de los sistemas expertos en los años setenta y ochenta, muchos investigadores de inteligencia artificial comenzaron a explorar enfoques alternativos. Si los programas basados en reglas habían demostrado ser frágiles y difíciles de mantener, ¿no sería mejor inspirarse directamente en la naturaleza, donde la inteligencia parece emerger de la colaboración entre entidades simples? Así nació lo que se conoce como inteligencia colectiva o inteligencia de enjambre, un campo que se desarrolló a finales de los ochenta y principios de los noventa, inspirado en los comportamientos colectivos de insectos sociales como las hormigas, las abejas o las termitas.
Inteligencia de enjambre: la sabiduría que nace de la multitud
14 de octubre de 2025



