En el siglo XVIII, el filósofo escocés David Hume (1711–1776) se convirtió en uno de los grandes pensadores de la Ilustración al plantear dudas radicales sobre algo que parecía evidente: la causalidad. Para la tradición aristotélica y cartesiana, el mundo estaba lleno de causas y efectos que podían descubrirse mediante la razón. Sin embargo, en su Tratado de la naturaleza humana (1739–1740) y en la Investigación sobre el entendimiento humano (1748), Hume argumentó que la causalidad no era algo que pudiéramos percibir directamente en la naturaleza.
Hume y la causalidad: el escepticismo que anticipó a la inteligencia artificial
19 de octubre de 2025



