Durante años se ha repetido la metáfora de que la inteligencia artificial es “la nueva electricidad”. La comparación es comprensible: al igual que la electricidad en el siglo XIX, la IA parece destinada a atravesar todos los sectores y a redefinir industrias enteras. Sin embargo, conviene darle la vuelta a la pregunta. Porque si bien la IA está electrificando nuestra vida digital, lo cierto es que consume ingentes cantidades de electricidad para funcionar. Tanto, que empresas de software antes ligeras y altamente rentables como Microsoft o Google se han visto empujadas a transformarse en algo parecido a compañías eléctricas. Hoy invierten en energía nuclear y en gigantescos centros de datos con la única finalidad de sostener el entrenamiento y despliegue de modelos masivos.
¿Es la IA la nueva electricidad o la nueva telefonía móvil?
18 de septiembre de 2025



