En 1951, el mundo estaba todavía envuelto en el zumbido metálico del progreso postbélico. Las ciudades reconstruidas, las universidades renacidas y los laboratorios de investigación bullían con una energía inédita. En medio de esa efervescencia, una habitación en la Universidad de Mánchester albergaba un acontecimiento que pasaría desapercibido para la mayoría, pero que sentaría las bases de una revolución intelectual: una computadora jugó a las damas.
El tablero que pensaba: cómo unas damas en 1951 anticiparon la inteligencia artificial
6 de abril de 2025


