En 1990, el empresario estadounidense Hugh Loebner decidió materializar una de las ideas más influyentes de Alan Turing: el famoso Test de Turing, propuesto en 1950. Turing había planteado que, si una máquina podía mantener una conversación con un humano sin ser descubierta, podríamos decir que esa máquina era “inteligente”. Loebner tomó esta hipótesis y la convirtió en un certamen anual: el Premio Loebner, la primera competición formal de inteligencia artificial aplicada al lenguaje natural.
El Premio Loebner: el concurso que puso a prueba la inteligencia de las máquinas
11 de octubre de 2025



