A mediados del siglo XVIII, en pleno auge de la Ilustración, Europa comenzó a pensarse a sí misma como un mecanismo. La física de Newton había revelado un universo ordenado, regido por leyes precisas y predecibles. Si los astros obedecían a principios mecánicos, ¿por qué no habría de hacerlo también el pensamiento? De esa fascinación por la regularidad y la razón surgió una idea que cambiaría para siempre nuestra comprensión del ser humano: el hombre es una máquina.
El hombre-máquina de La Mettrie
22 de noviembre de 2025



