El eco de Hans: cuando la inteligencia imita sin pensar
13 de abril de 2025
En algún rincón del Berlín de principios del siglo XX, un caballo se convirtió en el oráculo de la modernidad. Se llamaba Hans, aunque el mundo llegó a conocerlo como Clever Hans, el caballo inteligente. Su dueño, Wilhelm von Osten, un profesor de matemáticas retirado, lo presentaba ante audiencias cada vez más atónitas. Hans parecía saber sumar, restar, multiplicar e incluso decir la hora. No hablaba, claro. Pero con una serie de movimientos de cabeza o golpes de pezuña respondía con precisión a operaciones aparentemente complejas.


