En 1909, mucho antes de que la palabra “ciberespacio” existiera o de que los ordenadores fueran algo más que un sueño, el escritor británico E. M. Forster publicó un relato que parecía un aviso anticipado: La máquina se para. Aquella narración breve, escrita en plena era eduardiana, describía un mundo donde la humanidad vivía bajo tierra, conectada a través de una vasta red tecnológica que proveía de alimento, comunicación y entretenimiento. Más de un siglo después, sus páginas suenan como un eco perturbador de los debates sobre inteligencia artificial, dependencia digital y aislamiento social.
E. M. Forster y la máquina que se detiene
6 de septiembre de 2025



