Durante siglos, los humanos entendieron las palabras como ventanas al mundo. “Burro” era un animal de carga, un asno de orejas grandes y paso lento. Pero también, según el contexto, podía ser un insulto, una broma o una metáfora. En la escuela aprendimos que el lenguaje tiene dos niveles de significado: el denotativo, objetivo y literal, y el connotativo, moldeado por la cultura y la emoción. Sin embargo, en el siglo XXI, la inteligencia artificial ha introducido una tercera forma de entender las palabras: la semántica distribuida geométricamente, donde el sentido ya no se define por definiciones, sino por distancias en un espacio matemático.
Del burro al vector: cómo la IA reinventó el significado de las palabras
6 de noviembre de 2025



