Del aritmómetro a la inteligencia artificial: la obsesión humana por delegar el cálculo
24 de mayo de 2025
Cuando Charles Xavier Thomas de Colmar presentó su Thomas arithmometer en 1851, difícilmente imaginó que, más de un siglo y medio después, su creación sería vista como un eslabón primitivo en la larga cadena evolutiva que nos lleva a la inteligencia artificial. Lo que para él era una solución mecánica al problema del cálculo, destinada a bancos, oficinas, agencias gubernamentales y observatorios, se convirtió, con el tiempo, en el germen de una ambición mucho más profunda: la de diseñar máquinas que no solo ejecuten operaciones, sino que también aprendan, piensen y, en cierta forma, nos entiendan.



