La idea de que el pensamiento pueda ser una especie de cálculo —un proceso mecánico, descomponible en pasos, reproducible por máquinas— no nació con Turing ni con la inteligencia artificial moderna. Sus raíces se hunden mucho más atrás, en el siglo XVII, cuando Thomas Hobbes, el filósofo inglés célebre por Leviatán (1651), propuso algo que escandalizó a sus contemporáneos: pensar es calcular. Con esa frase, que en su época sonaba casi sacrílega, Hobbes inauguró uno de los debates más profundos de la historia intelectual, un debate que atravesaría los siglos XIX y XX y que desembocaría directamente en la informática y en la IA.
Cuando pensar empezó a sonar a engranajes: Hobbes y el debate eterno sobre si la mente puede mecanizarse
15 de diciembre de 2025



