En 1983, la científica cognitiva británica Lisanne Bainbridge, investigadora en el University College de Londres, publicó un artículo que se convertiría en uno de los textos más citados en la historia de la ingeniería de sistemas y la psicología del trabajo: “The Ironies of Automation”. A primera vista, el trabajo analizaba los límites del control automático en entornos industriales y aeronáuticos, pero su alcance era mucho mayor. Bainbridge formuló una paradoja que, cuarenta años después, sigue siendo el corazón del debate sobre la inteligencia artificial: cuanto más sofisticada es una máquina, más dependemos del juicio humano que intenta reemplazar.
Cuando más automatizamos, más necesitamos al ser humano
21 de noviembre de 2025



