Mucho antes de que existiera el silicio, mucho antes de que Turing formalizara la computación en 1936 o von Neumann diseñara la arquitectura moderna en 1945, hubo máquinas que ya manipulaban símbolos y cantidades de manera semiautónoma. Eran artefactos mecánicos y analógicos, hechos de engranajes, levas, poleas y correas, pero en su interior ocurría algo que el público de la época no sabía cómo describir: realizaban operaciones matemáticas complejas por sí mismas. Se volvieron, inesperadamente, las primeras candidatas a la idea de una “máquina que piensa”.
Cuando las máquinas empezaron a razonar con ruedas: los precursores mecánicos que pensaban antes de los ordenadores digitales
28 de diciembre de 2025



