Cuando las máquinas despertaron: de la fuerza al juicio
30 de junio de 2025
Era 1961, y en una planta de General Motors en Nueva Jersey algo cambió para siempre. No fue una huelga ni una nueva cadena de producción, sino la llegada silenciosa de un brazo naranja y metálico llamado Unimate. Su presencia era tan inesperada como inevitable. No tenía rostro, pero tenía propósito: levantar, soldar, repetir. Una y otra vez, sin descanso, sin error. Fue el primer robot industrial del mundo, y aunque no hablaba ni razonaba, marcó el inicio de una nueva era: la de la automatización.



