Imagina por un momento que todo lo que existe pudiera clasificarse en tan solo cuatro grupos. Ni categorías infinitas ni largas taxonomías, solo cuatro palabras que lo abarcan todo. Suena imposible, pero esa es la lógica del dyirbal, una lengua aborigen del noreste de Australia estudiada con detalle por el lingüista y antropólogo Robert Dixon y divulgada más tarde por George Lakoff en su célebre libro de 1987 Women, Fire and Dangerous Things. Lo que para un hablante de español, inglés o francés parece un desafío inabarcable, para los hablantes de dyirbal era la estructura natural de su universo: cada sustantivo debía ser precedido por una de las cuatro palabras mágicas —bayi, balan, balam o bala— que definían las clases fundamentales de la existencia.
Cuando el mundo se organiza en cuatro palabras
22 de agosto de 2025



