Entre 1920 y 1940, en una época en la que ni siquiera existían los ordenadores electrónicos y la computación digital era solo una idea aún por nacer, las revistas populares ya hablaban con absoluta naturalidad de “cerebros mecánicos” y “mentes hechas de cables”. Fue un periodo extraño y fascinante: mientras los laboratorios de ingeniería apenas comenzaban a experimentar con relés y sistemas automáticos primitivos, la imaginación pública ya daba por hecho que la inteligencia podría surgir de engranajes, bobinas y chispas eléctricas. El término “máquina pensante”, mucho antes de que Turing escribiera su artículo en 1936, ya aparecía en la prensa como si fuera un fenómeno inminente.
Cuando el futuro sonaba a chispas: la metáfora del “cerebro eléctrico” en la divulgación (1920–1940)
16 de diciembre de 2025



