A principios del siglo XIX, el físico y matemático francés Pierre-Simon Laplace formuló una idea deslumbrante: si existiera una inteligencia capaz de conocer, en un instante dado, el estado exacto de todas las partículas del universo y las leyes que las rigen, entonces podría predecir el pasado y el futuro con absoluta precisión. Esa idea, conocida como el demonio de Laplace, describía un universo completamente determinista, donde todo —desde las órbitas planetarias hasta tus pensamientos más íntimos— era, en teoría, calculable.
Azar, determinismo y máquinas que predicen: ¿puede la IA escapar del caos?
18 de agosto de 2025



